Paula López Boetsch
Coordinadora de proyectos
ONG Canales.

Podríamos decir que, por “experiencia propia”, sabemos que la práctica profesional es mucho más que un momento donde aplicamos los conocimientos adquiridos en el colegio, institutos o universidades, sino que es un espacio que nos permite experimentar, aprender y, por sobretodo, entender lo que es el trabajo y las responsabilidades.

La práctica es un momento que demarca profundamente las decisiones futuras de los estudiantes. Es uno de esos momentos en la vida en que dejas de pensar en el futuro para estar de lleno en el presente, y entregarnos al descubrimiento y aprendizaje. Tiene un valor emocional importante y, como bien lo ha reafirmado la neurociencia, “sin emoción no hay aprendizaje”.

La interacción entre adultos con jóvenes y adolescentes siempre ha sido compleja. Más aún cuando en esta interacción interviene un tercero, que es la construcción de identidad online que nuestros jóvenes están viviendo.

Según el psicólogo estadounidense, Carl Pickhardt, en el “yo online” hay más libertad, hay una oportunidad sin precedentes para reinventarse y redefinirse. La vida online puede ser estimulante y emocionante, una invitación abierta las 24 horas para divertirse y escapar, donde la vida “offline” pasa a ser absolutamente aburrida.

Nuestros adolescentes y jóvenes viven, crecen y se desarrollan con modos y comportamientos muy diferentes al de los adultos. Están en un proceso interno complejo, donde además se le suman situaciones nuevas y difíciles como las prácticas profesionales, donde interactúan en un ambiente desconocido con adultos que no son sus profesores, padres, abuelos o tíos.

Es importante, entonces, que quienes reciben a los estudiantes en práctica tengan habilidades y competencias socio-relacionales y técnicas pedagógicas pertinentes, para transformar este proceso en una experiencia placentera tanto para el estudiante como para el encargado de práctica y, por qué no, para la empresa o institución.

Una de las tareas de ONG Canales es habilitar espacios de prácticas amigables donde exista un real traspaso de información y experiencia entre los jóvenes y las empresas, a través de diferentes instancias, entre ellas el curso “Maestro Guía”, donde le entregamos a las empresas distintas habilidades para desempeñar su rol de formador de los alumnos en prácticas y nuevo trabajadores de la empresa.